Xoloitzcuintle, amigo en vida y guía en el Mictlán

Xoloitzcuintle, amigo en vida y guía en el Mictlán


Por Staff Lo de Hoy el 2021-11-02

El Xoloitzcuintle, para los mayas y aztecas, era también su mejor amigo, de apariencia poco atractiva pues carece de pelo, en ocasiones extremas servía de alimento, pero lo más importante, este perro es un guía en el inframundo, se le consideraba un animal sagrado, un guardián y aliado trascendental.

El nombre del Xoloitzcuintle, el perro sin pelo y originario de México, proviene de dos palabras del Nahuátl: “Xólotl”, dios del ocaso y de la muerte e “Itzcuintli”, perro. Según la creencia, el perro de Xólotl había sido creado por el dios para proteger a los vivos y guiar las almas de los muertos a través del peligroso Mictlán, el inframundo.

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En la mitología mexica, Xólotl era el dios de la transformación, de los gemelos o lo doble, la oscuridad nocturna, lo desconocido, lo monstruoso y la muerte; era considerado el hermano gemelo y contraparte del dios Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, quien representaba la vida, la luz y el conocimiento.

La leyenda del Xoloitzcuintle

Los Xoloitzcuintles son guardianes de los espíritus, que guían a las almas por el largo y difícil camino por Mictlán, la ciudad de los muertos.

Su función más importante es la de ayudar a pasar a las almas por un profundo y caudaloso rio que atraviesa la tierra de los muertos.

Si la persona en vida había tratado mal a los animales, especialmente a los perros, el Xoloitzcuintle se negaría a ayudarlo a pasar, por lo cual perecería y no sería capaz de pasar el río y continuar su camino en “la otra vida”.

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Por el contrario, si la persona había tratado bien a los perros cuando se encontraba con vida, el Xoloitzcuintle gustoso, tomaría el alma, la pondría sobre su lomo y la llevaría a salvo hasta el otro lado.

Los Xoloitzcuintles no solamente eran valorados en el mundo espiritual, sino también cuando estaban vivos, pues eran asociados a Xolotl, el dios de la muerte, con el cual deberían ser bondadosos si querían gozar de una muerte agradecida y sin sufrimiento.

La leyenda del Xoloitzcuintle cuenta que si el animal es color negro, no podrá llevar a las almas del otro lado del río, pues su color indica que él ya se ha sumergido en el río y ha guiado ya a suficientes almas a su destino. De igual forma, si el Xoloitzcuintle es blanco o de color muy claro, tampoco podría atravesar el rio, pues eso significa que es muy joven y aún no ha podido alcanzar la madurez para lograrlo.

Solamente cuando son de un color gris jaspeado, (que es lo usual en ellos) podrá llevar a cabo esta importante tarea.

Además, el Xoloitzcuintle tiene la capacidad de alejar y proteger los hogares de espíritus malignos, pero como todo para ellos era dualidad también representaba un lado maligno ya que se le identificaba con la enfermedad y deformidades físicas.

La leyenda de su creación dice que el dios Xolotl dio el Xoloitzcuintle como regalo al hombre, después de haberlo fabricado de una astilla del Hueso de la Vida, el hueso del que toda vida fue creada. Debido a esto, los mexicas lo consideraban sagrado, y esta adoración se manifestaba en muchas representaciones esculturales y pictográficas.

Se dice que los dioses tenían que descender a Mictlán y obtener un hueso que haría posible la formación de la humanidad. Xólotl se ofreció para efectuar tal hazaña, aunque eso implicará transformarse en un perro; el Xoloitzcuintle.

Desde entonces este animal se convirtió en el favorito de los dioses. Cuando se cumplió el objetivo, se presentó ante el gran Mictlantecuhtli, el señor de la Muerte, y le entregó el apreciado hueso.

Entonces, el Xoloitzcuintle regresó al mundo de los vivos y los dioses pudieron crear al primer hombre y a la primera mujer. ​

El Mictlán

Según la tradición mexica, las personas que mueren por causas naturales deben transitar un largo camino hasta ‘La Tierra de los Muertos

Mictlán, según los mexicas, era donde residían quienes morían de muerte natural, y los dioses que lo habitaban eran Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, ‘Señor y Señora de la Muerte’.

Era un sitio muy oscuro y del cuál era imposible salir. Según esta tradición que ha llegado hasta nuestros días, los difuntos debían pasar además por nueve dimensiones hasta llegar a la Tierra de los Muertos. Un largo viaje que justifica la tradición de poner comida en altares u ofrendas.

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Un camino lleno de peligros y obstáculos que tenía una duración de cuatro años y se componía de nueve dimensiones que resumimos a continuación:

  1. Apanohuaia o Itzcuintlan: Un río caudaloso para cruzar con ayuda de Xoloitzcuintle. Si en vida no se había tratado bien a algún perro, el muerto se quedaba en esta dimensión por la eternidad.

  2. Tepectli Monamictlan: Lugar donde los cerros chocan entre sí.

  3. Iztepetl: Cerro de navajas: un lugar erizado de pedernales.

  4. Izteecayan: Lugar con una sierra de ocho colinas nevadas.

  5. Paniecatacoyan: Donde los cuerpos flotan como banderas. Ahí empezaba una zona desértica muy fría compuesta de ocho páramos.

  6. Timiminaloayan: El lugar donde flechan: un sendero en cuyos lados manos invisibles enviaban puntiagudas saetas para acribillar a los pasantes.

  7. Teocoyocualloa: Lugar donde las fieras se alimentan de los corazones. La persona era perseguida por un caimán.

  8. Izmictlan Apochcalolca: El camino de niebla que enceguece. Aquí se tenían que vadear nueve ríos antes de su descanso mortal.

  9. Chicunamictlan: Donde las almas encontraban el descanso anhelado.

 

Xoloitzcuintle en la historia

Especialistas como Jorge Alvarado aseguran que «este perro tiene más de 7 mil años de antigüedad sin que el hombre haya intervenido en su generación», lo que la hace una de las razas más antañas del mundo. Algunos investigadores creen que ya se había domesticado hace más de 5 mil 500 años.

Cuando los españoles llegaron a México, observaron una criatura a la que inicialmente confundieron con un caballo enano, pero por su comportamiento descubrieron que se trataba de un perro.

Durante la conquista la raza de este perro estuvo al borde de la extinción debido a que los conquistadores hallaron en él una fuente de alimento durante sus expediciones y por otro lado buscaban eliminar las tradiciones religiosas relacionadas a este animal. De esta forma, esta raza fue obligada a guarecerse en la sierra de Oaxaca y Guerrero, donde encontró refugio y sobrevivió durante cientos de años valiéndose de sus instintos.

Sus particularidades como la falta de pelaje y la pérdida temprana de sus dientes lo hacen único; ya desde la antigüedad se usaba para tratar malestares reumáticos al dejarlo dormir sobre la zona afectada y era excelente compañía para personas asmáticas.

Tras la Revolución Mexicana, la imagen del Xoloitzcuintle fue adoptada por artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y Raúl Anguiano como uno de los símbolos nacionalistas que intentaban recuperar la identidad mexicana.

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Características del Xoloitzcuintle

Personalidades como Diego Rivera y Frida Kahlo criaron estos ejemplares como mascotas, y los convirtieron también en animales de culto e inspiración para su obra. Son buenos perros de compañía y guardianes del hogar, en función del tamaño. A pesar de que no tienen una apariencia atractiva, el Xoloitzcuintle es popular por su inteligencia (es fácil de educar), su resistencia y su carácter amigable. Aparentemente, aquellas personas que aprecian al perro como compañero fiel son las que le han dado una nueva ola de popularidad en la actualidad. Suelen ser muy deportistas, buenos vigilantes y singularmente tranquilos con la gente.

La raza tiene un rango de peso de 4 a 20 kg. Su falta de pelaje causa una mayor pérdida de calor corporal, por lo que su cuerpo se ve obligado a mantener una temperatura de alrededor de unos 40 °C. Su apariencia es similar a la del Pharaoh Hound, con un cuerpo esbelto, ojos estirados, orejas triangulares y rectas y un cuello largo. En cuanto al pelaje, diferentes individuos pueden presentar diferentes grados de crecimiento de pelo.

Entre las ventajas de su falta de pelo están que no causan problemas a las personas con alergia al pelo canino (al contrario, se cree que ayuda a los problemas de alergia) y que las molestias frecuentes en otros perros, como pulgas y garrapatas, quedan eliminadas.

Es de carácter noble, por naturaleza un perro de compañía, es fiel a su amo. El " Xoloitzcuintle miniatura" se distingue por ser juguetón (perro faldero). Tiene la habilidad de una rata para poder meterse en agujeros pequeños a la vez tiene la destreza de un gato para escalar hasta dos metros, es capaz de perder la vida por defender su territorio.

Aunque la piel está expuesta a lesiones, las heridas y fisuras se curan rápidamente. Además, no necesita cuidados del pelaje, sólo en algunas ocasiones requieren una ducha caliente. Ante la falta de pelo, la piel del xoloitzcuintle es extremadamente sensible, por lo que requiere de la aplicación de crema humectante o de pomadas calientes, de dos a tres veces por semana. En caso de una exposición constante al Sol, el dueño de la mascota tendrá que untar bloqueadores, para evitar quemaduras. El uso de aceite de almendras para dar brillo y lubricar la piel, collares de nylon o fibras naturales para evitar rozaduras.

¿Cuánto cuesta un Xoloitzcuintle?

Los costos de un ejemplar varían de acuerdo en dónde y para qué se adquiera, aunque también influye su valor genético, pero se pueden conseguir ejemplares desde tres mil 500 pesos en los periódicos e Internet, hasta perros que pueden costar cinco mil euros.

Una raza cien por ciento pura debe contar con un micro chip, pedigree y tatuaje en la ingle, compuesto por cuatro números y una letra, sistema de identificación que otorga la Federación Canófila Mexicana.

En la Ciudad de México, se pueden encontrar en los jardines del Museo Dolores Olmedo gracias al programa de crianza que ha permitido la reproducción de este animal.

¿Cuántos Xoloitzcuintles hay en el mundo?

El Xoloitzcuintle entre los aztecas era comúnmente poseído por personas de altas jerarquías, como sacerdotes y reyes, pero poco a poco fue viviendo con las familias comunes por su apego y relación con el ser humano.

El Xoloitzcuintle fue una especie en peligro de extinción a la llegada de los españoles, los cuales arribaron con sus propios perros y animales, lo que significó un gran peligro para la especie endémica mexicana.

Es un ejemplar que es fiel testigo de la historia, ha sobrevivido sin ayuda de nosotros, ha sobrevivido a revoluciones, a movimientos armados, a una guerra de independencia; hay que valorarlo como lo que es, un mudo testigo de la historia de México, un atavismo a nuestras creencias religiosas antes de la llegada de los españoles, como un ser vivo”.

En los últimos 75 años, la Federación Canófila Mexicana ayudó a rescatar esta raza autóctona y utiliza un Xoloitzcuintle en su logotipo desde el año 1940, refirió la también la presidenta del club de las razas Xoloitzcuintle y Chihuahueño.

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Hay dos variedades en la raza, sin pelo y con pelo, ambas idénticas en conformación excepto por pelaje y dentición, además de que por tamaño existen los miniatura, intermedia, y estándar.

Hay clubes especializados en México y Rusia, así como en diversas partes del mundo que se dedican a preservar esta especie, y de acuerdo con el último censo realizado en 2014, se registraron entre cinco y seis mil ejemplares, sin embargo, no todos tienen registro de sus animales.

El número de crías por camada es variado, pero se han dado hasta 12 cachorros en un solo parto en un tamaño estándar.